
-Ambas son apasionantes. La radio es muy directa, llega a todo el mundo y provoca sensaciones muy intensas. La televisión es más fría, más lejana, pero con un alcance incomparable y con unas posibilidades infinitas.
-¿Cómo seleccionan los temas?
-Hay tres grandes vías. La primera es el archivo, luego están los reporteros con los que nos reunimos para que otorguen una óptica distinta a los temas y por último está la actualidad.
-En más de una ocasión ha pedido más respeto para el tema de los ovnis, ¿se ha mejorado?
-Ha habido poco respeto con el tema de lo ovnis y con el misterio en general. Y esto pasó porque en los años noventa llegan las televisiones privadas y a alguien se le ocurre la idea de sacar en ellas a hombres con túnicas y que discutan entre ellos. Durante quince años esa ha sido la imagen del misterio. Ahora hemos mejorado un poco, porque algunos hemos puesto nuestro granito de arena y hemos hecho que el misterio sea algo de lo que no se ría la gente.
-¿Cuántas personas le han dicho que han visto un ovni?
-Habré entrevistado a más de mil testigos de ovnis.
-¿Les cree desde el principio o va al origen de la información?
-Puedes investigar lo que te dicen, pero tu no vas a ver el ovni. Sin embargo, creo que el 75% u 80% de la gente que he entrevistado vio algo, no se sabe el qué, pero algo vio.
-Los espectros son otro de sus temas preferidos. ¿Hay que temer más a los vivos que a los muertos?
-Sí, siempre. Los muertos están tranquilos y en un mundo mejor.
-Recuerda alguna historia de Valladolid.
-Muchas. Por ejemplo, en los años setenta, toda la prensa habló del ovni de Castilla, que consistió en que cuatrocientos mil vallisoletanos y palentinos observaron algo que nunca se supo realmente lo que fue. Ese caso fue tan importante que a raíz de él, el mando operativo aéreo del Ministerio del Aire decidió comenzar a investigar los ovnis como secreto de Estado.
-¿Cuál es la leyenda urbana que nunca se creería?
-Que los políticos dicen la verdad (risas). La leyenda urbana contra la que yo combato es la de creer que lo conocemos todo, cuando creo que no conocemos casi nada.











