-¿Cómo se encuentra su hijo, le han dado problemas las heridas?
-Pues está tomando antibióticos, porque, claro, no saben en qué estado estaba la navaja, y como tiene algo de fiebre, prefieren prevenir infecciones.
-¿Alguna reviste más peligro?
-Bueno, la del glúteo, aunque no es grave, es la que más ha sangrado, y también es algo más profunda la del hombro. Pero lo importante es que la que recibió en el costado pinchó en la costilla; si le pilla entre una costilla y otra podría haber sido muy grave, incluso con riesgo de muerte.
-¿Cree que podrá reanudar las clases normalmente?
-Mañana (por hoy) tiene que acudir al examen forense, si se encuentra bien, después puede ir al instituto.
-¿Le ha contado su hijo por qué surgió la agresión?
-Lo que me ha dicho es lo que hemos declarado en la denuncia. Ha habido otros incidentes anteriores con este chico, según me han dicho, con mi hijo y con otros jóvenes. Pero no quiero decir nada que contribuya a que los ánimos se crispen más, porque tengo pánico a que cualquier otro día le encuentren en algún sitio y entonces la casa no se quede en unos rasguños y un susto y la cosa vaya a más.
-Pero hay una orden de alejamiento
-Espero que se cumpla, pero eso no me tranquiliza del todo, porque puede haber otra agresión por parte de terceros.
-¿Considera que los compañeros debieron haber intervenido para separales?
-La mayoría de los chicos se habían bajado en la parada anterior y creo que sólo iban tres chicas en el autobús. Lo que no me gustó es que el conductor no interviniera, que no ayudara; no digo a mi hijo, sino a poner orden, a separarles. En cambio, quiero destacar y agradecer el comportamiento de los profesores y la tutora que le llevó al hospital y que no le dejaron solo en ningún momento. También en el hospital se portaron estupendamente.









