La obra, basada en 'El elogio de la locura', es un canto a la alegría, al disparate lúdico que se plasma al final en la boda jubilosa de 'Carnaval y locura'. Una vez resueltos los conflictos que la impedían. Música inspirada y melódica en recitativos, arias y dúos con precisas intervenciones del magnífico coro y una serie de danzas interpretadas admirablemente por cinco bailarines. Existe también un cierto sentido del humor, sobretodo en una divertida escena en el acto tercero.
La sensación última es la de un trabajo riguroso e imaginativo. En esta versión semiescénica la modernidad en vestuario y en objetos se integra adecuadamente con la estética del barroco. Los solistas no son figuras pero incorporan sus papeles con buen nivel, destacando Camille Merckx y Mark Callahan como locura y carnaval. Excelente la orquesta y extraordinario Hervé Niquet, tanto en su dirección, así como rector último del hermoso conjunto que recibió grandes ovaciones y bravos por parte del público.








