
Falta, sí, el otro 40%, pero son las zonas más complicadas, con gran cúmulo de troncos de unas dimensiones considerables, cuyas ramas pueden desgarrar los trajes, y otras con presencia de pozas. Con todo, los agentes de la Guardia Civil seguirán hoy insistiendo en esa zona, valiéndose únicamente de inmersiones, agarrados a veces con cuerdas -la posibilidad de 'filieres' ha quedado descartada precisamente al haber numerosos troncos en el fondo-, y de rastreos por las orillas, dejándose en otras ocasiones llevar por la corriente un largo tramo. Precisamente, esa corriente del río es un elemento que juega en contra del trabajo de los buzos y favorece que el joven desaparecido haya podido ser ya arrastrado hasta aguas del río Pisuerga -de hecho, ayer por la mañana, la alarma saltó cerca de la presa, al divisarse un bulto que al final no resultó sino basura-.
De ser así, la labor de los buzos se complicaría mucho, limitados tan sólo a recorrer las aguas en lanchas arriba y abajo hasta la presa de la Torrecilla -a unos 4 kilómetros en dirección hacia Valladolid-, ya que la profundidad, la anchura, la fuerte corriente del río y el no tener una coordenadas por dónde empezar son trabas insalvables.
Al parecer, la Guardia Civil ha planteado ya la posibilidad de rebajar el caudal desde el pantano de Camporredondo para que el volumen de agua que baja por el río Carrión disminuya y favorezca así su trabajo, opción que parece no va a ser contemplada, ya que la Confederación Hidrográfica del Duero ha asegurado que ese agua que ahora mismo lleva el río es la imprescindible para preservar valores ecológicos. Y no descartan por completo los agentes del Geas la hipótesis de que Iván Duque Pelaz pudiera haber salido del río y hallarse en un paraje cercano, razón por la que un helicóptero del 112 peinaba en la tarde de ayer no sólo el cauce del río, sino también zonas terrestres cercanas a la del accidente.













