
LA EXPOSICIÓN
El fotógrafo Jordi Cuxart utiliza el negro en sus últimas obras para explorar sus posibilidades narrativas sobre la luz y el movimiento. La serie que expone en Caracol es la culminación de una búsqueda que, por concretar, se podría fechar en el año 2000. Aunque el desnudo ha sido un tema recurrente en su trabajo, fue por entonces cuando empezó a exponerlo en formatos cuadrados con fondo negro. Entonces los modelos eran blancos. El culmen de este camino llegó cuando encontró una modelo negra. El efecto de absorción de la luz le permitía desarrollar toda su investigación sobre las bajas luces, los efectos sutiles, los matices apenas insinuados. El blanco roto no figura en su catálogo.
Las sugerentes fotos de esta exposición se pueden ver como una secuencia, aunque su independencia es total. Son imágenes que no tratan tanto del cuerpo como del efecto de la luz sobre la piel, sobre un relieve, sobre una curva, a veces difícil de identificar. El resultado tiene mucho de efecto pictórico y hace pensar en el planteamiento que de entrada se harían pintores como Rembrandt a la hora de distribuir las luces y las sombras.
En estas imágenes el cuerpo se objetiva. De hecho nunca se ve completo. A la modelo apenas se la ve el rostro de frente y si esto ocurre, siempre parcialmente, tiene los ojos cerrados. (Detalle significativo que informa de las intenciones del fotógrafo).
Vemos sus manos dibujando un gesto. El resto es negro. Está en suspenso. La luz existe solo para esas manos, para ese momento de las manos. El resto no existe. Ese momento iluminado, en baja intensidad, puede estar en una esquina del 'lienzo' o separarlo en dos, o cruzarlo como un rayo. Eso sí, sutil.








