
El portavoz de los progenitores, Julián Sanz, aseveró que alguno de los niños ha recibido amenazas por parte de otros jóvenes que les dijeron que «ya sabemos quien eres, se lo vamos a decir a unos amigos y os vais a enterar».
Por otro lado, los padres denunciaron el tratamiento que se ha dado a los menores en los medios, calificándolo de «circo», y concluyeron que estos hechos han propiciado que en estos momentos sus hijos «se vean juzgados injustamente, criminalizados, acosados y perseguidos». Sanz añadió que «por nuestra parte, dentro de los cauces legales, con discreción pero con firmeza haremos todo lo que esté en nuestras manos para defender el honor y buen nombre de los jóvenes y para que recobren el bienestar perdido».
Los hechos salieron a la luz pública el miércoles, cuando Pilar de la Fuente afirmó, y denunció, que un grupo de 21 chicos y tres chicas le habían agredido el lunes por la noche y grabado los hechos con móviles. El detonante del conflicto, según su versión, fue que salió a recriminar a los menores que tiraran piedras a su vivienda.
Por su parte, los padres de los menores y algunos de ellos reconocen que el pasaje de las piedras es cierto, pero matizan que el detonante de la riña fue que a una de las niñas que jugaba con su grupo de amigos en la calle Cerradilla, lugar donde está ubicada la casa de Pilar de la Fuente, le dio un ataque de asma. Ante esta situación sus amigos se agruparon en torno a la menor, y siempre según el testimonio de los implicados, fue la mujer la que salió de su casa y comenzó a increparles.
Denuncias cruzadas
Los padres y los quince jóvenes que han declarado como testigos coinciden en señalar que la presunta víctima les dijo que «si no os vais de aquí os pego un tortazo» y que fue entonces cuando el supuesto autor material de la agresión se encaró con ella. Ésta, ante los reproches del menor, le dio un bofetón -siempre según la versión de los menores- y el joven le respondió. Acto seguido salió un cuñado de la mujer y presuntamente golpeó también al chico.
Tanto los padres como los menores involucrados en la revuelta insisten en que «no hubo grabación de móvil alguna» y el supuesto autor del vídeo declaró ante la policía que llamó a su novia y puso el manos libres para que escuchara lo que ocurría.
Por su parte, el joven de 16 años acusado como autor material de la agresión presentó un parte de lesiones y denunció también a Pilar de la Fuente por agresión, según informó ayer el subdelegado del Gobierno, Cecilio Vadillo, quien confirmó que los quince jóvenes que prestaron declaración en comisaría «coincidieron en su versión de los hechos». El portavoz del Ejecutivo sentenció que «le corresponde ahora al fiscal o al juez determinar las responsabilidades» y añadió que «hay que ser prudentes porque no podemos hablar de presunciones o hipótesis sino de demostrar hechos».











