A partir de las once de la mañana, comenzaron a desfilar por el estrado el presidente del Episcopado, Ricardo Blázquez, y los cardenales arzobispos presentes o cuyos mensajes fueron leídos. El escenario estaba presidido por una gran cruz de 15 metros de altura y por una imagen del Cristo del Camino, que está en la cripta de la catedral de la Almudena.
Tras el testimonio católico de la familia Blasco, que perdió a Fernando, su hijo de 12 años, en el atentado de Omagh (Irlanda) registrado en 1998, se recordó parte del mensaje lanzado por Juan Pablo II hace 25 años.
Después llegaron los testimonios de un joven, unos abuelos y de Benigno Blanco, portavoz del Foro Español de la Familia. Acto seguido, intervinieron los responsables de distintos movimientos eclesiales: Andrea Ricardi (Comunidad de San Egidio); Julián Carrón (Comunión y Liberación); Kiko Argüello (Neocatecumenales), recibido entre vítores y enfervorecidos aplausos de sus numerosos seguidores; Chiara Lubic (Focolares), cuyo mensaje fue leído; Manuel Carracedo (Renovación Carismática) y F. Ayuga (Acción Católica).
Y poco después, la procesión con la imagen de la Virgen de la Almudena. Estaba colocada debajo de la cascada de la Plaza de Colón y salió en procesión. Hasta la homilía de Rouco Varela, varias lecturas evangélicas y, después de ella, una oración protagonizada por una familia numerosa: la Orduña Méndez, integrada por el matrimonio, los abuelos y ocho hijos.








