
-Estaba considerando dejar la investigación. ¿El reconocimiento le ha revitalizado las ganas?
-Pensaba dejarlo, sí. Este es un reconocimiento internacional pero aquí en España me está resultando muy difícil. No me han dado permiso -no desde mi universidad sino de otro centro- para participar en un proyecto de la Agencia Espacial Europea. Entre eso, el dinero que me gasto para investigar y demás, dije: hasta aquí hemos llegado, abandono. Total, tampoco me va a valer mucho investigar, estoy consumiendo el tiempo, lo paso mal cuando estoy en Gran Bretaña dos meses sola, y luego para que me pisen aquí. Pero cuando recibes esto dices: pues ahí fuera sí te reconocen y sí parece interesante lo que hago. Te obligas a seguir unos años.
-¿Por qué le niegan el permiso?
-Iba a participar como parte del grupo de investigación de la Universidad de Bradford, que se dedica a la aplicación de la espectroscopía Raman al estudio de organismos extremófilos, pero al estar en España y haber grupo que trabaja aquí, aunque no sea ese el tema, me han negado el permiso.
-¿Por qué diverge tanto su plaza docente de su investigación?
-Lo primero que obtuve fue la plaza docente para dar clase en Geología en magisterio. Luego hice la tesis. De las técnicas que utilicé me interesó la espectroscopía Raman y entonces es cuando empecé a trabajar con grupos internacionales y me propusieron aplicar esta técnica a la astrobiología. Me pareció emocionante y acepté como rama nueva a investigar. Sigo dando clase donde estaba, con lo cual lo que investigo y trabajo no tiene relación.
-¿Está sola en esta línea de investigación?
-Hay más gente que trabaja en Raman pero no este línea, y sí hay algún grupo que trabaja en Raman y astrobiología. Pero sigo unida a mi grupo inglés y estoy contenta. Y en estos momentos la investigación no me va a aportar ni menos clases, ni más dinero, ni mejores condiciones de trabajo. Así que lo que quiero hacer, deseo que sea con gente que me quiere y a la que quiero. La relación que tengo con ellos no la voy a a cambiar, son mis padres científicos. Ningún investigador puede hacerlo de forma aislada. La mejor manera es hacerlo con grupos internacionales donde ves otra manera de trabajar y hay diferentes formas de pensamiento.
Analogías con Marte
-¿Si le ofrecieran un sitio en algún equipo español ya constituído en torno a la astrobiología, aceptaría?
-Lo que me gustaría y lo que podría aportar a la Universidad de Burgos es crear un equipo de investigación en astrobiología y Raman. Pero es muy difícil porque es una universidad pequeña, no hay dinero y no solamente en Burgos, sino en Castilla y León y en España. No hay dinero para que alguien empiece desde cero un grupo de investigación aunque tenga reconocimiento internacional. La mayor parte de los proyectos del dinero de investigación se ha establecido para grupos ya asentados. Mi situación es rara y me complica bastante las cosas.
-Participó en el proyecto internacional AMASE. ¿En qué consistió su trabajo?
-Eran dos expediciones, en el 2004 y en el 2005, y nos fuimos al norte de Noruega a unos 1.500 kilómetros del Polo Norte. Son condiciones extremas en las que no todos los organismos pueden vivir. En mi caso colaboraba con la Universidad de Leeds, recogimos muestras de bacterias que viven dentro de las rocas para ver qué estrategias de supervivencia utilizan. Eso fue el primer año. Durante el segundo estudiamos algas que viven en la nieve, que además cambian de color.
-¿Cómo buscan analogía de la vida de Marte en la Tierra?
-Marte y la Tierra nacen a la vez al formarse el Sistema Solar, con características geoquímicas parecidas y procesos geológicos similares. Hablamos de hace 4.600 millones de años, cuando apareció en la Tierra. Incluso se dice que las condiciones de Marte eran un poco más benignas que en la Tierra. Si la vida aparece aquí, por qué no va a aparecer en Marte. El planeta rojo por diversos motivos evoluciona hacia un planeta frío sin atmósfera, con agua permanentemente helada y con otros compuestos atmosféricos. La Tierra evoluciona a lo que conocemos en la actualidad pero dentro hay algunos ecosistemas muy extremos. Por ejemplo la Antártida, el Polo Norte, zonas muy ácidas o aguas muy salinas, desiertos. Estos organismos que en la Tierra viven en condiciones muy extremas, pueden ayudarnos a ver cómo se han adaptado a esas condiciones muy extremas para buscar vida en Marte. Porque si Marte tuvo vida y ha evolucionado hacia condiciones más extremas, la vida tuvo que ir adaptandose. ¿Qué forma tenemos de buscar vida en Marte? Lo más próximo en la Tierra son los extremófilos.
-¿Las rocas petrifican la historia?
-Las rocas nos dicen muchas cosas. Si hay fósiles podemos saber del clima o el ambiente de ese organismo, pero aunque no haya fósiles, las rocas van a venir determinadas en composición y forma por el ambiente en que se formaron. Las dunas del desierto de hoy, si las pudiéramos partir, veríamos unas estructuras que hay en rocas del pasado. La roca guarda la huella de la historia.
-Es armonizadora de su materia de bachillerato en el área ciencias de la Tierra y Medioambientales. ¿Cómo está la geología?
-La geología, respecto a la selectividad, se ha eliminado como ciencia, en pro de las ciencias de la Tierra y medioambientales. Muchos profesores reclaman su nueva inclusión porque es una ciencia y no menor. La necesitamos para explicar muchos procesos y sus resultados que ocurren.
-¿Cómo ve la enseñanza secundaria en España hoy?
-No sé si es que nos hacemos mayores, pero siempre decimos que la educación estaba mejor cuando estudiamos nosotros que cuando lo hacen nuestros hijos y no sé si es cierto o no. Creo que los resultados de lo que hacíamos cuando estudiaba yo eran mayores de lo que se obtienen hoy. Pero hay varios factores, como que el nivel económico haya aumentado. Los alumnos obtienen hoy las cosas sin esfuerzo. Estamos en la universidad y hay alumnos que te echan en cara que ellos te pagan, que no les puedes suspender.








