Las percepciones ciudadanas coinciden en parte con las que en el mes de septiembre realizaba la Cámara de Comercio e Industria por boca de su vicepresidente, Javier Barbero. En aquella ocasión, los empresarios advertían de que la ciudad no iba a convertirse en un dormitorio de Madrid, la población no crecerá de manera llamativa ni tampoco el desembarco de industrias iba a ser espectacular. A juicio de la Cámara, es el sector servicios el que mejor se alimentará del efecto AVE. Respecto al comercio avisaban de que la rápida ida y vuelta a la capital de España será un «arma de doble filo» para el comercio minorista al entrar en competencia directa con Madrid.
Expectativas de uso
La expectativas para la compañía operadora Renfe, que prevé dos millones de viajeros al año entre Madrid y Valladolid, las respaldan los encuestados. Siete de cada diez prevén usar este medio de transporte, mientras que el 21% asegura que no se montará en él. Respecto a la frecuencia de su utilización los porcentajes descienden, ya que el 80,7% viajarán algunas veces o con poca frecuencia y sólo el 17% serán pasajeros habituales en la nueva línea.
En los diferentes apartados sobre los que se ha preguntado a los encuestados, el AVE se convierte, a priori, en una panacea. Así para el 82% mejorará los servicios de transporte urbano, para el 80,5% influirá positivamente en la renovación urbanística de Valladolid y también para ocho de cada diez generará mayor actividad empresarial, con la consiguiente creación de empleo
El estudio no aborda los dos peros que surgen con este nuevo medio de transporte. Por un lado los precios del tren, elevados si se comparan con los de otras ciudades con distancias similares a Madrid.
Tanto en los AVE como en los Alvia el coste del trayecto entre Valladolid y Madrid será de 31,50 y de 50,40 si se compra ida y vuelta. Renfe prevé descuentos de hasta el 60% si los billetes se sacan con antelación y por Internet siempre que haya plazas disponible, algo que será más probable en los días valle con poca previsión de viajeros. Vecinos, empresarios y sindicatos ya han solicitado una reunión con la empresa para abordar esta cuestión.
El segundo aspecto que preocupa a la ciudad es el soterramiento para el que habrá que esperar hasta el año 2013. Esta es precisamente una asignatura pendiente que numerosos agentes sociales y económicos piden que se apruebe cuanto antes con el consenso de los partidos políticos, enfrascados en los últimos meses en una pelea que enreda, pero no soluciona.
En el última reunión de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, el secretario de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, Víctor Morlán, se comprometió a sacar a concurso los tres proyectos para el soterramiento el próximo año. La idea es que las excavaciones se inicien en el 2010, una vez hayan concluido las obras de la variante de mercancías, y se prolonguen hasta el 2013.
Entre los datos más llamativos, por ser contradictorios con la visión tan positiva que genera el AVE según la encuesta realizada por TNS para Renfe, destaca que únicamente la mitad de los preguntados en estas entrevistas telefónicas creen que la calidad de vida vaya a mejorar en Valladolid en los próximos años, mientras que un 16,7% considera que atraerá nueva población de la región y de Madrid.











