
QUÉ EVITAR
El dolor de espalda afecta a los músculos y a las vértebras y puede afectar a la zona lumbar, a las cervicales o a la zona dorsal. En algunas ocasiones, esta molestia puede ser el indicador de otra dolencia, como el reflejo de un cólico de riñón o un problema digestivo.
Por eso, si el dolor persiste más de dos semanas, es fundamental acudir al médico de Atención Primaria. De todas formas, los males en esta zona del cuerpo suelen ser problemas musculares. Hay que ser conscientes de que este tipo de afecciones no son territorio único de personas mayores de 70 años y que pasados los cincuenta hay que cuidar especialmente esta parte del cuerpo para evitar males mayores, como una lumbalgia o una hernia discal.
Prevenir
Así que el primer paso para evitarlo es la prevención. Para los que están trabajando, las normas son claras y se resumen básicamente en dos: hay que tener cuidado al levantar peso y estar siempre sentado correctamente. Siempre hay que seguir estas dos reglas, pero a partir de los 50 es fundamental. Los trabajadores que tengan que coger a lo largo del día peso deben flexionar siempre las rodillas y tratar de hacer fuerza con las piernas, no con la espalda. Nunca hay que coger el peso doblándose para elevarlo del suelo. Ese gesto sólo agravará los dolores si ya existen y puede provocar una lumbalgia más grave. Por su parte, los que trabajen sentados tienen que saber que es fundamental levantarse cada 45 minutos y que la espalda siempre tiene que estar pegada al respaldo de la silla.
Estas indicaciones también sirven para todos los que estén en casa porque han finalizado la vida laboral. A lo largo del día, hay muchos momentos en los que se puede forzar la espalda. Hay que mantener siempre una higiene postural para evitarlo. Y aunque parezca una contradicción, la actividad favorece la desaparición de las molestias. Hace algunos años, se recomendaba reposo absoluto en la cama, pero ahora muchos especialistas piensan que la actividad moderada es positiva una vez que se pasa el dolor de los primeros días.
Pasear y mantener el cuerpo en forma es vital para que las molestias vayan remitiendo. En este mismo sentido, a la hora de prevenir ayuda mucho la actividad física.
Muscular, de una forma adecuada, la zona de la espalda y las abdominales, fortalece toda la zona y ayuda a que la afección no vuelva a aparecer. Disciplinas como el yoga, el pilates o la gimnasia de mantenimiento son beneficiosas, ya que mantienen y mejoran el tono físico. Como siempre, mantener una actividad diaria y no quedarse parado, es positivo.
Uno de los lugares de descanso que puede provocar dolor en la espalda es la cama. Y las causas pueden ser varias, desde una mala postura hasta una mala elección del colchón y la almohada. Cada persona tiene unas preferencias propias, pero lo ideal es dormir en un lugar resistente, que no se hunda con el peso, y con una almohada que no sea ni muy gruesa ni muy fina. Si se apoya la cabeza demasiado arriba, las cervicales sufrirán y si se reclina casi directamente desde el colchón, la cabeza se inclinará excesivamente hacia atrás y no se descansará adecuadamente. A la hora de dormir, evitar hacerlo boca abajo. Elegir siempre la postura fetal o intentar descansar boca arriba. Todos los esfuerzos son pocos para prevenir el dolor de espalda.








