El propietario del centro infantil y ocio Chiquipark, Jesús Álvarez, situado en la avenida de Salamanca, atribuyó la humareda a la suciedad acumulada en el depósito de gasoil, porque el 22 de noviembre había ocurrido algo similar y fue la explicación ofrecida por la empresa de mantenimiento. Sin embargo, se sorprendió por el hecho de que haya vuelto a suceder cuando supuestamente acaba de ser limpiado y revisado.
Cuando ocurrió el incidente, la gerente de Servicios Sociales de la Junta, Milagros Marcos, acababa de abandonar el parque infantil. La mayoría de las familias regresaron al interior del establecimiento una vez que las trabajadoras ventilaron el local. No obstante, algunos optaron por marcharse. Una de las madres adoptantes recordaba que en octubre, una tarde de intensa lluvia, el centro tuvo que ser cerrado tras inundarse en una fiesta de cumpleaños. Tras lamentar los hechos ocurridos, Jesús Álvarez explicó que «se ha bloqueado la caldera por seguridad, pero por la tarde funcionaba por lo que se ha abierto el parque».








