-Se definen como un grupo de 'ska-confussion'. Para los que nos quedamos en Julio Iglesias, ¿qué tipo de música componen?
-Es coger lo que a uno de los componentes del grupo le sale, casi empezamos por la confusión y luego hacemos ska. Es más de la confusión al ska, que del ska a la confusión. Poco a poco, todos hemos ido aprendiendo sobre la base del ska más clásico, y a partir de ahí confusionamos todo, el punk, el heavy, el reggae...Vamos depurando, al principio era más barullo y ahora sabemos más por donde tiramos.
-¿Qué ofrecen en su segundo disco, 'La puerta verde'?
-A 'La Familia Iskariote' depurada. El disco es más tranquilo, más melódico, hemos afinado más las canciones, son más redondas.
-¿Y lo del título, a qué responde?
-Es nuestra casa, en el camino de Collantes, es donde ensayamos y donde hacemos nuestras fiestas, es el submundo de 'La puerta verde'. Ahí estamos nosotros, unos cuantos malabaristas... Es como si todo alrededor está seco, amarillo, y dentro, en la nave, hay mucha vida que bulle.
-¿Qué esperan de este trabajo?
-No depende de nosotros, o a la gente le gusta mucho o viene un multimillonario y nos promociona, y a veces ni así, porque llegas hasta donde puedes. Por lo menos, la acogida siempre es buena, la gente se lo pasa bien en los conciertos y en Internet hay mensajes de Colombia, Venezuela... En Sudamérica hemos salido en dos o tres recopilatorios de música ska latina. Si pudiéramos hacer una gira por allí, seguro que reventábamos...
-¿Por cuantas monedas de oro se venderían a una discográfica?
-Hemos rechazado ya a dos discográficas, barato no sería... Tiene que ser un trato justo, no que le exploten a uno.
-¿Se han encontrado muchos 'Judas' en su recorrido musical?
-Alguno que otro, y no están lejos, ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas.













