
DATOS
-¿Cómo llega una zamorana y además ingeniera al Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca?
-Llegar aquí fue un poco por casualidad. Estudiaba en la facultad de Informática, en Salamanca, y buscaba un tema para el proyecto de fin de carrera cuando un profesor me preguntó que si me gustaba la bio-informática y me puso en contacto con el centro.
-¿Qué tiene que ver la investigación médica del cáncer y la ingeniería informática?
-Aparentemente la biología y la informática no tienen nada que ver pero se complementan muy bien. En los últimos años han surgido en biología proyectos como el del genoma humano y la secuenciación de los genes que suponen una cantidad de información muy grande que no puede analizar directamente una sola persona, pero que sin embargo sí puede hacerlo si utiliza ordenadores, y ahí es donde tiene sentido la informática. Nosotros aplicamos métodos computacionales, informáticos, a toda la cantidad de información y complementos que aporta la biología.
-¿Cuánto tiempo lleva trabajando en ello?
-Poco más de un año. Entré en el centro del cáncer en octubre del año pasado para hacer el proyecto de fin de carrera. En julio presenté el proyecto y terminé la carrera. Luego decidí presentar el proyecto al premio Arquímedes, como trabajo de investigación inédito.
-¿Cómo ha recibido el premio?
-Con muchísima alegría. No fue un proyecto que hiciera específicamente para certamen, sino que me presenté, un poco a la aventura, por ver qué pasaba.
-¿En qué consiste a grandes rasgos ese proyecto?
-Es el desarrollo de un sistema capaz de distinguir distintos tipos de leucemia en base a datos de biochips fenómicos de muestras de pacientes con leucemia. A partir de un conjunto de muestras se han elaborado unos biochips genómicos, que son una especie de instrumentos que son capaces de medir todos los genes de una persona. A partir de esa medida de los genes he diseñado con métodos de inteligencia artificial y minería de datos un sistema que es capaz de indicar si un paciente está sano o presenta algún tipo de leucemia y cual.
-¿Antes no se podía saber?
-Sí, pero por métodos diferentes. Yo no soy médico, pero existen técnicas de citogenética y cariotipado que también permiten saberlo. Esto es un avance no solo por ser capaz de distinguir distintos tipos de leucemia, sino porque con este clasificador que he implementado hemos obtenido una serie de genes que constituyen la firma molecular de las leucemias, un conjunto de genes que permiten definir cada tipo.
-¿Este sistema ahorra tiempo y dinero?
-No, construir un biochip para una persona es más caro. No se puede plantear como un ahorro de tiempo y de dinero. La finalidad del proyecto no es esa, sino encontrar los genes para poder estudiar mejor cada uno de los tipos de leucemia. Actualmente sigo avanzando en este proyecto.
-¿Estará muy lejos la época en la que una máquina detecte una leucemia?
-No, será en un futuro bastante próximo. Yo ya colaboro con hematólogos del hospital Universitario de Salamanca, aunque es una técnica cara y su implantación dependerá de Sanidad.
-¿Es difícil la comunicación entre un médico y un informático?
-Lo más difícil de todo es la comunicación, entender lo que ellos intentan transmitirme y que ellos se den cuenta de lo que la informática puede hacer y lo que no. La comunicación requiere mucha paciencia y también me ha tocado estudiar mucha biología, medicina y sobre las leucemias y la genética para poder comunicarme con ellos.









