
El trabajo de tres años -un tiempo también en Suiza en trabajos de técnicas moleculares- ha derivado en un hallazgo que abre esperanzas para la curación de la enfermedad en la población de castaños, inexistente en Palencia pero muy importante en otras zonas de Castilla y León como León, Zamora, Salamanca y Ávila.
-¿Qué es el chancro?
-Es una enfermedad provocada por un hongo, que penetra a través de las heridas naturales o artificiales (de poda o de injerta) y se empieza a desarrollar entre la corteza y la madera, y lo va secando. Si aparece en una rama, esa rama se seca, pero no se queda ahí. El hongo sigue creciendo hacia abajo, puede entrar en el tronco y secarse el árbol entero e incluso caerse.
-Con lo que ello supone de pérdida de producción de castañas...
-Mientras están enfermos no dan fruto o al menos se pierde producción, que es el mayor interés de esta especie, además de que tiene buena madera.
-¿No es una enfermedad nueva y sin embargo aún no se ha encontrado una solución para acabar con ella?
-El chancro no es exclusivo de España. En Italia se descubrió que había castaños que pese a tener chancro se estaban recuperando. Al analizarlos, se vio que el hongo que los provocaba estaba infectado con un hipovirus. Este virus debilita al hongo y entonces, el castaño puede defenderse del ataque formando una especie de callo y aislándolo para acabar con la enfermedad. El chancro empieza a colonizar una población de castaños, pero hasta que no hay un alto nivel de infección no se ha visto que aparezcan cepas hipovirulentas, y no se sabe de dónde proviene el virus.
-Ésta fue la base de su hallazgo...
-En Italia se encontraron cepas hipovirulentas, que son las que hacen el hongo menos agresivo. A partir de ahí, se han hecho tratamientos en Europa y se ha visto que funcionan. Así que luego hemos trabajado para ver si en las poblaciones de castaños de Castilla y León también había cepas hipovirulentas. El hongo tiene diversos grupos de compatibilidad, es decir, todo es chancro pero con unas características genéticas que lo diferencia por tipos. En Europa se conocen 67 tipos diferentes y se sabe que hay más. El problema que tiene este sistema de control mediante cepas hipovirulentas es que se necesita un aislado hipovirulento de los grupos que tienes en campo. Por eso, primero hay que determinar qué tipos de chancro hay, y en Castilla y León se ha visto que hay siete grupos de compatibilidad diferentes. Y en mi trabajo se han encontrado aislados hipovirulentos de dos de los grupos más frecuentes en Castilla y León.
-¿Qué supone entonces el hallazgo?
-No son las primeras cepas que se localizan. La Junta lleva haciendo tratamientos de inoculación en el Bierzo en dos mil árboles. Pero encontrar cepas nuevas en poblaciones diferentes siempre es bueno. A la hora de aplicarlas en campo, siempre es mejor haber localizado una y extenderla en lugar de hacer una transformación en laboratorio para evitar introducir material genético nuevo. La novedad de este hallazgo es que hasta ahora se habían encontrado cepas de uno de los dos tipos de compatibilidad más frecuentes. En lo que yo he trabajado, además de haberse encontrado más cepas de ese grupo, se han hallado otras del segundo grupo más frecuente en Castilla y León, lo que supone un gran avance porque se podrán aplicar tratamientos en zonas donde antes no se podía.
-¿Una vez que se aplica el tratamiento, el castaño queda ya curado definitivamente?
-Antes de empezar con la tesis, vi que se se planteaban tratamientos muy drásticos para eliminar el chancro, que era cortar y quemar las partes afectadas. Pero esas medidas son de contención, no se llega a eliminar totalmente la enfermedad. Ahora, tras este hallazgo, esperamos tener resultados en un año una vez que se aplique el tratamiento. Pero tampoco es una curación definitiva, porque es un problema cíclico. Lo que ocurre es que el chancro hipovirulento tiene menos capacidad de formar esporas que los virulentos, pero la mayoría de ellas serán hipovirulentas y si se dispersan de forma natural en la masa de castaños, se extiende la hipovirulencia al resto de la masa. Entonces, se tratan una serie de castaños en concreto y esas heridas quedan cicatrizadas, pero los chancros hipovirulentos siempre van a estar ahí, porque es un problema cíclico. De momento, podemos ir tratando masas con lo que se ha encontrado, pero hay que seguir buscando nuevas cepas y trabajar con las que tenemos para intentar dar solución a todas las masas.
-¿El chancro es el principal problema que afecta a los castaños y sólo a este tipo de árboles?
-Es uno de los problemas. Se sabe que el chancro puede afectar al castaño, al roble y al haya. Pero hasta ahora, en España solamente se ha visto la infección en castaños.













