
Las empresas eléctricas tienen reconocidos unos costes determinados. En la mayoría de los años, la tarifa que aprueba el Gobierno no alcanza a cubrirlos, pero las compañías acaban cobrando la diferencia. Hasta ahora, ese déficit se calculaba a posteriori, las empresas 'titulizaban' el derecho a la compensación y negociaban directamente con los bancos que les adelantaran el importe.
El nuevo procedimiento pretende rebajar la cuantía del desfase. La tarifa se ajusta cada trimestre para repercutir las variaciones en el coste de la energía, de manera que únicamente debiera producirse déficit en las actividades reguladas (acceso a las redes de transporte y distribución y suministro). La Comisión Nacional de la Energía se encarga de hacer una estimación de esos 'números rojos' por anticipado, y coloca ese importe entre las entidades financieras mediante subasta.
Los usuarios lo pagamos todo, tanto las cantidades adeudadas como los intereses del préstamo. Por eso interesa que se lleve a cabo una buena negociación, de manera que los bancos pongan el precio más bajo posible. Las condiciones de los mercados financieros no son las mejores, porque el coste del dinero ha subido tras la crisis de las hipotecas 'basura'. Pero la CNE cree que la ausencia de liquidez hace atractiva una operación que tiene un riesgo claramente identificado.
Los grupos financieros ya han entregado sus propuestas. En los días 22 y 23 de noviembre han ofertado, en sobre cerrado, una prima sobre el euríbor y la cantidad a la que aspiran, que ha de ser, como mínimo, 25 millones de euros. La adjudicación se llevará a cabo el martes 27 de este mismo mes a las 13.00 horas. Las propuestas que estén por debajo del precio medio ponderado cobrarán ese importe; el resto, lo que hayan ofertado. La CNE considera que este mecanismo incentiva las propuestas bajas. Desde el respeto a la confidencialidad del proceso, el regulador se muestra «razonablemente satisfecho» de la acogida que ha obtenido en el sector del crédito.
Esta primera subasta que realiza la CNE demanda 1.500 millones. Pero el desfase del ejercicio actual se quedará bastante por debajo de esa cifra, y se situará entre 900 y 1.000 millones, dependiendo del funcionamiento del sistema en las últimas semanas del año. Hasta el 30 de septiembre pasado los 'números rojos' de las actividades reguladas se limitaban a 616,6 millones, una cantidad muy inferior a lo inicialmente estimado. Y es que los ingresos crecieron un 4% más de lo previsto y el coste total de la energía para consumidores a tarifa fue un 11% inferior a lo que se había calculado.
Deuda acumulada
Pero el déficit acumulado desde el 2000 supera, entre amortización e intereses, los 10.000 millones de euros. En el ejercicio 2005 ascendió a 3.500 millones y en el 2006 se elevó a 3.046 millones, si bien hay que restar a esta última cifra unos 1.200 millones, importe de los derechos de emisión de CO2 que fueron asignados de forma gratuita a las compañías eléctricas.
En consecuencia, la factura de los consumidores domésticos se ve encarecida en unos 1.000 millones al año. Esa cuantía equivale al 10% de la tarifa de acceso, que en el recibo de la luz que pagan los hogares representa, a su vez, el 40% del total. De ahí que un 4% del desembolso bimensual corresponda a la 'hipoteca' de la electricidad consumida en años anteriores.
La Comisión Nacional de la Energía defiende acabar con estos desfases. Considera que el vigente sistema despista a los consumidores, al no trasladarles la adecuada señal del precio que finalmente pagan por el suministro eléctrico. Si la tarifa reflejara en cada momento el coste real, los usuarios harían un uso más eficiente de la electricidad, sugiere el organismo regulador.





