BANDAS VIOLENTAS
Estas fuentes policiales han restado importancia a las peleas registradas hasta ahora entre bandas, pero han alertado de la peligrosidad de algunos grupos de extrema izquierda, cercanos ideológicamente a la izquierda 'abertzale' y que mantienen vínculos y relaciones con la ilegalizada Batasuna y sus organizaciones juveniles, como Segi. La Policía tiene constancia de que incluso algunos cabecillas de la 'kale borroka' se han desplazado a Madrid para impartir «cursillos» sobre técnicas de violencia callejera y fabricación de artefactos explosivos e incendiarios.
Además, los expertos consideran mucho más violentos a los miembros de los grupos antifascistas que a los de corte nazi que, salvo casos aislados, no suelen provocar incidentes ni delitos violentos actuando en grupo. Ponen como ejemplo el asesinato el pasado domingo del joven Carlos Javier P. en la estación de Metro de Legazpi en Madrid, cometido por un individuo aislado y sin que mediara un enfrentamiento previo entre bandas de distinta corriente ideológica.
De hecho, en las cárceles españolas apenas hay media docena de reclusos condenados por su pertenencia a bandas ultras , número que, no obstante, crece de forma exponencial cuando el motivo de la pena es un delito común cometido por un miembro de estas bandas.
Campos de fútbol
Es por ello que las fuentes policiales reconocen que la gran mayoría de los agentes destinados al control de estas bandas juveniles dedican buena parte de sus esfuerzos a combatir la violencia en el deporte y en especial en los campos de fútbol, donde algunas de estas bandas han encontrado su hábitat natural.
Los líderes de estos grupos ultras -en su mayoría de corte neonazi- utilizan los acontecimientos deportivos como centros de adoctrinamiento y acogida de nuevos adeptos, sobre todo menores de edad.
Según el último informe sobre la Xenofobia Ultra elaborado por el Movimiento contra la Intolerancia, en España operan decenas de grupos de ultraderecha o neonazis, responsables de casi 4.000 agresiones al año contra inmigrantes, homosexuales o indigentes en más de 200 localidades de toda España. El Movimiento contra la Intolerancia ha detectado hasta cien páginas web de contenido racista y unas setenta bandas de música que defienden en sus canciones lemas racistas o xenófobos. En total, calcula que la extrema derecha puede aglutinar a unos 10.000 seguidores ultras y neonazis.
El joven fallecido en Madrid el pasado fin de semana eleva a ocho el número de muertos a manos de grupos radicales, ultras , 'skin heads' o neonazis en España desde 1991, año en el que un travesti fue atacado mortalmente en Barcelona.
A finales de los sesenta
El movimiento de los 'skin heads' o cabezas rapadas nació en el Reino Unido en 1969 y en principio estaba formado por jóvenes amantes de la música 'Ska', introducida en el Reino Unido por emigrantes de origen jamaicano.
Con el paso de los años, el movimiento se radicalizó y giró en torno a la extrema derecha, el nazismo y la xenofobia, tal y como lo conocemos en España.
En contraposición a estas ideas racistas, a principios de los años 80 surgió la corriente de los 'Sharp', también conocidos como 'Red-skin' y que ideológicamente comulgan con la extrema izquierda y con movimientos antisistema y okupa








