
Los agentes de la Guardia Civil continuaban ayer, al cierre de esta edición, realizando inspecciones oculares en la casa de José Martín Pérez, y como resultado han recopilado pruebas que enviarán al laboratorio del instituto armado para profundizar en la autoría del asesinato. Pero también se ha avanzado en la labor «de calle», tratando de localizar el paradero de esos sospechosos, de forma que durante la próxima semana podría haber ya detenidos.
El cadáver de José Martín Pérez, que estaba soltero y vivía solo, fue hallado en la mañana del miércoles por agentes de la Guardia Civil tras ser alertados por un hermano del fallecido, Ángel, que acudía a diario, sobre las 9.45 horas, hasta la vivienda del jubilado para ver cómo estaba su hermano y que se extrañó al estar el pestillo echado y ver signos de haber sido forzada la entrada de la vivienda. Al entrar los agentes se encontraron con el cuerpo sin vida de José Martín Pérez, que presentaba golpes y cortes por arma blanca.
La autopsia del cadáver de José, jubilado de una fábrica de hierros de la localidad cántabra de Maliaño, se practicó el jueves por la mañana, aunque no se desvelaron detalles sobre en qué condiciones murió. El subdelegado del Gobierno, Raúl Ruiz Cortés, aseguró el mismo día que José probablemente falleció en la madrugada del miércoles y que su cuerpo apareció rodeado de sangre, «con heridas en la cara y en una rodilla que no tienen por qué haber sido mortales de necesidad». El robo parece ser el móvil del asesinato, al hallarse el interior de la vivienda revuelto y un cristal de la galería del piso superior roto con un martillo.










