El secretario de este colectivo, Henrike Knörr, aseguró que «puede ser legal desde el punto de vista urbanístico», pero que la construcción de este almacén agrícola demuestra la «nula sensibilidad» de las autoridades con la riqueza patrimonial de este lugar. Según afirmó, la ubicación en este paraje de este pabellón supone una «tropelía contra el patrimonio y el paisaje de la zona» y «afeará notablemente el lugar donde se asienta la ermita y sus alrededores».
Paraje dañado
La ermita de San Vicentejo, construida en el siglo XIII, pertenece a la diócesis de Vitoria y fue rehabilitada por la Diputación Foral de Álava en 1963. Según Knörr, su valor no sólo reside en su arquitectura sino en el paraje donde está situada, que quedaría dañado con la construcción de este almacén en la zona. En este sentido, la sociedad Landázuri pide «a todas las autoridades concernidas, tanto civiles como eclesiásticas, que suspendan inmediatamente las obras y que estudien alternativas para una nueva construcción».
El portavoz de la Sociedad Landázuri reflexionó también sobre «posibles cambios en las normas vigentes», ya que «la legislación debería proteger el entorno de este bien», según opinó.
Esta sociedad conservacionista, fundada en 1992, toma su nombre del historiador alavés del siglo XVIII Joaquín José de Landázuri y entre sus objetivos destaca su preocupación por la «destrucción del entorno» sin respeto a la arquitectura, el paisaje o la historia. En la actualidad cuenta con unos 200 miembros.








