
-¿Por qué eligió una pieza de Beethoven para la final del concurso?
-Es un compositor que me encanta y que siento muy cercano. Este tercer concierto que he interpretado es mi favorito de los cinco, porque es el más verdadero, el que tiene más material. He trabajado bastante a Beethoven, pero no puedo decir que sea mi autor predilecto. Aunque es un gran pilar, como Brahms o Schuman.
-Tras el concierto del sábado, muchos de los asistentes se acercaron a felicitarla, ¿está acostumbrada a firmar autógrafos?
-Tantos no. El otro día no fue normal, todo el mundo vino a saludarme. Pero, lo agradezco porque la gente me dio muchos ánimos. También, había muchos niños, que para mí son los mejores. Vienen con una mirada especial que te llena de alegría.
-¿Cree que convenció al público del Auditorio Miguel Delibes?
-Espero que sí, porque yo fui verdadera. Cuando eres sincera con lo que haces, realmente llegas y convences al espectador. Aunque toques una melodía preciosa, si el público ve que hay algo falso, la actuación ya no gusta tanto.
-¿Cómo quiere enfocar su carrera?
-Mi sueño es llegar a los escenarios. Estoy luchando por ello, pero sé que el piano es una carrera de fondo en la que es difícil mantenerse y no aburrir al público. Pero, como persona también quiero tener una vida y la quiero compaginar con el escenario, aunque lograrlo es muy complicado. Cuando empieza la rueda y dices una vez que sí, tienes que aceptar el resto de oportunidades, porque sino te olvidan. Es un trabajo muy gratificante, pero tiene la pega de que el piano es un instrumento solitario.
-¿Y la contrapartida?
-Hay muchísimas cosas. El hecho de sentarme al piano y saber que esto es lo que quiero hacer, es mi mayor felicidad. Desde pequeña ha sido así y cada vez me siento más unida al instrumento.
-Ha estudiado en el conservatorio de Munich, ¿hay que salir al extranjero para llegar a ser músico?
-Considero que hay que salir fuera para abrir la mente. También hay muchos músicos en el extranjero y está muy bien ser su alumno. Tanto personalmente como profesionalmente, creo que es muy satisfactorio. Pero, se puede hacer carrera desde España porque aquí hay mucho talento, aunque hay que trabajar más.
-Frechilla-Zuloaga formaron un gran dúo pianístico, ¿se plantea seguir un estilo similar?
-Nunca he hecho un dúo, aunque sí música de cámara. No me planteó ese futuro porque hay que tener mucha suerte para encontrar una persona idónea para ti. Mi camino es de solista, aunque me encantaría hacer colaboraciones porque me encanta hacer música en conjunto.
-¿Cómo ha vivido esta semana de concurso en Valladolid?
-Nos han tratado fenomenal. El jurado se ha mantenido en su posición, pero con una cierta cercanía que se agradece. Por otra parte, me llevo buenos amigos porque no ha sido una competición para nosotros. Todos queremos lo mismo, tocar. Y sabemos que de una forma u otra podemos conseguirlo, pero no estábamos compitiendo durante el concurso.
-¿No se sintió nerviosa el sábado ante tanto público?
-Estaba tranquilísima porque me lo he tomado como una oportunidad. Creo que no valen la pena tantas horas de sacrificio para echarlas a perder en la media hora que tienes. Hay que tener un control mental muy fuerte y mucha gente no puede con tanta presión.








