-Estoy convencida de que a la gente de mi edad le gustaría más la música clásica, si viniesen a los conciertos y lograsen quitar los tabús de elitismo y seriedad. Es difícil porque ya está arraigado este sentimiento en la juventud, pero estoy segura de que los clásicos pueden llegar al público joven. Yo soy una chica normal, con amigos que no son músicos y me encanta.
-¿Tienen oportunidad los jóvenes músicos de participar en conciertos?
-Es un problema muy complicado, porque para sacar conciertos buenos se necesita a gente buena. Hay muchísimo trabajo detrás de un concierto, que normalmente la gente no ve. Además el músico tiene que tener algo en su personalidad que le haga llegar al público. Yo he tenido suerte, porque desde pequeña no he parado nunca. Mi primer concurso fue a los ocho años en San Sebastián, mi primer recital en solitario a los once y mi primer concierto con orquesta fue a los doce. He hecho muchas cosas con Juventudes Musicales de España y este certamen es un gran empuje para mí.








