
Avalan lo certero de sus palabras los últimos éxitos del seleccionador nacional y de su equipo, que este año se ha proclamado subcampeón en el campeonato de Europa y logró la medalla de oro en el mundial de Japón en el 2006. Y, además, debió de convencer con sus teorías porque, después de su intervención, decenas de empresarios y altos directivos de las principales empresas españolas y multinacionales que operan en el país, trajeados y encorbatados, guardaron pacientemente una larga cola para que José Vicente Hernández les firmara su libro 'Entrenar el éxito'.
El antes jugador inició su intervención con una declaración de principios. «Creo en el baloncesto como un vehículo muy importante en la transmisión de valores. El trofeo es importante, pero no lo único que tiene valor», afirmó como un avance de las posteriores cualidades y actitudes que potencia en el equipo, muchas de ellas más próximas a ser humano que a la técnica, aunque esta es imprescindible. «No podemos olvida que queremos trabajar con personas antes que con jugadores», aseguró más adelante.
Pepu Hernández sitúo el escenario en los días previos a la participación del equipo nacional en el último campeonato europeo. «Era imprescindible saber cuáles eran los retos», explicó antes de recordar que contaba con unos jugadores jóvenes pero maduros, que demuestran en cada momento cuál es el concepto de compromiso. Aunque en aquella ocasión la selección nacional no consiguió el premio esperado por todos, sí que logró transmitir una sensación de esfuerzo que permitió cosechar el apoyo incondicional del público seguidor.
El entrenador puso ayer en primer lugar la planificación, «es lo más importante y donde más me divierto por mi formación». No se puede olvidar que él jugó en primera línea con los Estudiantes. Pero también destacó otras virtudes «del núcleo duro de la selección, la generación de los 80, que acogieron con generosidad a los más jóvenes, como Pau Gasol. Tras alabar «el extraordinario equipo técnico» con el que cuenta la selección, añadió otros factores que han sido vitales para contribuir al entusiasmo que ha generado el equipo, como el apoyo de la Federación Española de Baloncesto, el trabajo próximo con los medios de comunicación y los aficionados, que «tienen que percibir un equipo cercano».
Poco después, Pepu Hernández explicó esas normas básicas que, desde su punto de vista, permiten el éxito a través de las imágenes del equipo en plena ejecución. En primer lugar señaló que «no hay que dar nada por supuesto», porque el hecho de haber ganado la medalla de oro en el mundial de Japón no garantizaba el éxito en el europeo un año más tarde. El respeto, «que empieza por uno mismo», y la confianza del equipo y de los jugadores fueron otras de las virtudes puestas en valor. Pero también son importantes la generosidad, «reconocer las debilidades porque las fortalezas están a la vista»; la humildad, «nosotros no podemos considerarnos favoritos nunca, sí los demás»; y el descanso y el ocio, nunca el tedio, porque hay que estar preparado.
Al igual que otros empresarios en el mismo foro, el entrenador afirmó que «la innovación es una obligación» para intentar no ser previsibles en las cuestiones técnicas y tácticas. «Para que todo funcionara necesitábamos una comunicación abierta con todos los integrantes del equipo», añadió. Al mismo tiempo, hizo hincapié en la capacidad de reacción ante la adversidad, algo que el equipo tuvo que poner en práctica cuando se lesionó Pau Gasol.











