
OCM DEL AZÚCAR
Aunque Hernández Callejas evitó desvelar la incógnita, sí que ofreció una serie de pistas que al parecer dejan la disyuntiva en un equitativo 50% entre las factorías de Peñafiel (Valladolid) y Miranda de Ebro (Burgos). Y es que tras los cierres en Monzón de Campos (Palencia) y Benavente (Zamora), las inversiones ya realizadas parecen descartar las clausuras en la también zamorana de Toro y la leonesa de La Bañeza.
Pero fuentes del sector hilan más fino y señalan a la vallisoletana como la que tiene «más papeletas». Recuerdan que en su contra cuenta con una menor capacidad de producción que el resto junto con el hecho de que un traslado de la producción a Toro sea menos polémico.
El empresario navarro, que en todo momento mostró su disposición a alcanzar acuerdos con Acor, condicionó los cierres a «las fases y a los agricultores, que tienen que decidir cuál va a ser su calendario de abandono», justificando siempre la decisión de la empresa como consecuencia de la política comunitaria de incentivar el abandono del cultivo de remolacha y la producción de azúcar. «Nosotros como empresa azucarera hubiéramos preferido continuar con esta actividad, pero vemos que son muchos los agricultores que quieren dejarlo por las cuantiosas ayudas. No se puede reducir las cuotas sin cerrar alguna fábrica», recalcó con contundencia. Respecto al empleo, Hernández Callejas auguró «una escasa incidencia, ya que hemos iniciado actividades sustitutivas de la fábrica de remolacha».
Lo que sí que garantizó el presidente de Ebro Puleva es que la reestructuración será menor en Castilla y León que en Andalucía, donde previsiblemente la empresa ejecutará el cierre de otras dos factorías. «Hemos apostado por esta región, con importantes inversiones en Toro y La Bañeza cumpliendo así nuestros compromisos. Es en esta comunidad donde vamos a centrar los esfuerzos del Plan Remolacha 2014», comentó.
Apuesta a largo plazo
Según explicó Hernández Callejas, Castilla y León será la protagonista de la apuesta a largo plazo de Ebro Puleva para que el sector remolachero sea sostenible una vez que se finalice el periodo de ayudas que concede la Unión Europea. El objetivo es lograr ser competitivo más allá del 2014 gracias a la modernización y a la adaptación del cultivo de la remolacha.
Además, el presidente de Ebro Puleva reconoció que la zona sur del país sufrirá más duramente la restructuración del sector del azúcar «porque los rendimientos son mayores en el norte». Para intentar mitigar esta situación, la empresa invertirá 42 millones de euros en una planta de biodiésel en la localidad gaditana de Jédula. Anunció también la puesta en marcha de una planta refinadora de azúcar en Guadalete (Jerez de la Frontera).





