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47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 26 mayo 2013

Vida y Ocio

VIDA Y OCIO
Remansos de otoño
Cascadas y piscinas naturales en el alto Cambrones, junto a La Granja de San Ildefonso
19.10.07 -

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Remansos de otoño
Las calderas del río Cambrones en La Granja de San Ildefonso, con sus piscinas naturales de aguas limpias y oscuras.
Bajan las aguas revueltas por el cauce del Cambrones y no se debe a las lluvias del otoño. Ni siquiera a las mil y una cascadas con las que alegra la bajada en tropel desde las cumbres frescas de Guadarrama hasta los bebederos aristocráticos que tanto abundaron en La Granja de San Ildefonso.

Su desazón inquieta más tiene que ver con el ansia especuladora que todo lo construye y los planes de expansión urbanística que se ciernen sobre la vertiente norte guadarrameña entre Palazuelos de Eresma y La Granja. Y esto toca al Cambrones porque sobre su cauce pende la amenaza de represamientos extemporáneos que acerquen el agua más fresca de toda la sierra a molinos que nada tienen que ver con su ser.

Así las cosas, y antes de que la modernidad se lleve por delante otra joya más de un patrimonio sin precio ni repuesto, vale la pena, y mucho, una paseata de bocadillo y mochila por las orillas de este río bravo hasta alcanzar sus rincones más preciados, las conocidas como Calderas del Cambrones, piscinas naturales de aguas limpias y oscuras remansadas entre las paredes rocosas del tajo que se abre en su descenso a las llanuras. Nace el Cambrones en el puerto de Malagosto, casi a 2.000 metros de altitud, para emprender un descenso que se alarga durante unos 15 kilómetros hasta verterse en el embalse del Pontón, donde se inicia para este río y otros varios un viaje más cosmopolita y estridente.

Tozudez

Lo que distingue al Cambrones de otras corrientes hermanas es su tozudez para abrirse paso a través de un pasillo de granito que ha ido modelando a su gusto, con toboganes, recovecos, balsas y piscinillas conocidas, en su conjunto, como las Calderas, la golosina particular que desde hace más de 100 años los vecinos de La Granja disfrutan como uno de sus rincones preferidos para refrescarse en privado y darse el mismo gustazo que las nutrias cuando saben que nadie mira.

Para un forastero lo más difícil es encontrar el punto de arranque del camino que lleva hasta ellas, el puente de La Princesa, discreto pontón de piedra hasta el que se llega tomando la pista de tierra que se desvía del paseo del Pocillo en una curva muy pronunciada, cerca del polideportivo, en la salida hacia Torrecaballeros.

Dejando ahí el coche, toca caminar unos 500 metros hasta alcanzar unos portillos metálicos abiertos. Es el momento de salirse de la pista de tierra y tomar el sendero que se inicia por la izquierda. Otros 500 metros más adelante se alcanza el río Cambrones, que se vadea por un puente de madera. Del otro lado, lo que toca es pasar una puerta giratoria y emprender la senda ribereña que sigue el cauce río arriba hasta alcanzar el nacimiento de la Cacera Madre, una acequia que lleva parte del caudal hacia otros lares. Desde aquí el camino se separa de la orilla para correr a media ladera, pero en paralelo al cauce.

Unos 20 minutos después el sendero atraviesa otra portilla y vuelve a pegarse al río. Tras una marcada curva a la izquierda el Cambrones se encajona mientras el sendero, que se pega cada vez más a su orilla, corre sobre los restos de una antigua calzada. Al final de este tramo el sendero llega a un callejón sin salida en el que es preciso cambiar de orilla, no sin algo de dificultad en caso de agua abundante.

Ya por el costado izquierdo, la remontada discurre de nuevo a cierta distancia de la orilla y, a tramos, entre herbazales resbaladizos. Así se arriba a la primera de las pozas, Caldera del Guindo, con un pequeño desahogo de hierba en sus orillas. Aguas arriba, casi seguidas, aguardan las de Enmedio y, encajada entre los peñascos tras una pequeña cascada, la Negra. Pero el rosario de pocillos se prolonga hacia las alturas como una escalera de agua que aspirara a tocar el cielo.

info@javierprietogallego.com
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