Un tercio de las compañías que operaban en nuestro país a comienzos del nuevo siglo se han visto obligadas a cerrar o a fusionarse con otras más potentes, y las cerca de doscientas que todavía hoy hacen frente a la crisis han reducido sus plantillas a la mitad.
«Sí, el panorama es negro», reconoció Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, asociación que aglutina a los productores discográficos españoles y que representa al 93% de la industria musical. El sector, tanto el discográfico como el de conciertos, da trabajo a 60.700 personas, según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), y supone el 0,10% del Producto Interior Bruto (PIB) español.
En el 2001, según Promusicae, se vendieron en España 78,9 millones de cedés, que en el 2006 apenas llegaron a 40, lo que supuso una facturación que cayó hasta casi los 345 millones de euros. Y la previsión para el 2007 es un nuevo descenso en torno al 15%.
Santiago Ureta, presidente de la Asociación de Música en Internet (AMI), lo tiene claro: «el cedé y el DVD tienen los días contados. En dos o tres años el cedé tendrá una presencia apenas testimonial». Guisasola confía en que esto no ocurra, porque cree posible la convivencia entre el soporte tradicional, el cedé, y el mundo digital, por el que han acabado de apostar «de forma decidida» las discográficas, aunque con unos resultados en los tres últimos años que no son los esperados.
Según la SGAE el incremento de la venta de música digital -el 5% el año pasado- «no compensa las fuertes caídas de las ventas de soportes». Esas ventas se repartieron mayoritariamente entre 'ringtones' telefónicos (32%) y 'singles' descargados a través del móvil (31%).
«El año pasado en España -destaca Guisasola- se descargaron de la Red de forma ilegal 850 millones de canciones, frente a los tres millones legales. El disco -insiste- ha dejado de ser un negocio rentable».








