La población de Castilla y León durante el pasado siglo no creció al compás del conjunto nacional, motivado en mayor parte por las migraciones interiores que, a lo largo de tres decenios desencadenaron en una pérdida de población equivalente a la que residía en la comunidad en el 1950. El autor del estudio sitúa como causa fundamental de este abandono de la tierra natal la caída de la población ocupada en la agricultura desde mediados de siglo.
Huida a la metrópolis
En el siglo XX toda la región perdió habitantes a causa de estas migraciones interiores, la provincias en las que esta caída fue más significativa fueron León Burgos y Salamanca con un descenso de entre 200.000 y 400.000 habitantes, motivado por la tendencia del abandono del interior hacia zonas de la cuenca mediterránea, los dos archipiélagos y las grandes ciudades. De esta forma ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia ganaron más de un millón y medio de habitantes en detrimento de comunidades como Castilla y León, Galicia, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía.
Según el autor este abandono de las zonas rurales pudo provocar una «notable desertificación» en las áreas, antes agrícolas, del interior peninsular, donde se mantuvieron la metrópolis madrileña y algunas otras ciudades como Zaragoza, Sevilla, Pamplona y Valladolid. Además, Alcaide apuntó que el País Vasco, comunidad elegida por muchos españoles a mediados de siglo, ha sufrido en los últimos 30 años desplazamientos de población hacia provincias limítrofes como Burgos.
De las diez provincias con un mayor descenso de habitantes por kilómetro cuadrado del territorio nacional el el siglo XX, cinco eran castellano y leonesas. Mientras, una vez más, destacan en los bruscos cambios demográficos Madrid y Canarias, con un crecimiento del 671% y el 450% -respectivamente-, Castilla y León registró una variación del 9,2%, con el despunte de Valladolid que aumentó en un 85,3% entre el 1900 y el 2004.
Menor crecimiento
Castilla y León fue la comunidad con menor crecimiento en el pasado siglo alcanzando un incremento del 7,83%, frente al 120% nacional, que muy lejos queda de regiones como la comunidad de Madrid (580%), Islas Canarias (457%) y Cataluña (224%). A la cola de la lista del aumento de la población se encuentran, además, Extremadura (21,79%), Castilla-La Mancha (26%), Aragón (33%) y Galicia (38,78%).
Este desnivel podría estar fundado en la afluencia de inmigrantes en el país que se han concentrado en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Alicante, Valencia, Murcia y Málaga. Estas han acogido en los últimos años el mayor número de extranjeros, colectivo que ha impulsado el aumento de la población, según el estudio.
Envejecimiento
En este último siglo el envejecimiento ha sido síntoma característico de la población nacional. El porcentaje de personas mayores de 65 años ha pasado de un 5% en el 1900 a un 17% en el 2000. El punto de partida de comienzos de siglo de esta magnitud era prácticamente igual en todas las regiones. Sin embrago, con el paso del tiempo Cantabria, Galicia, Castilla-La Mancha, La Rioja y Castilla y León -a la cabeza- han despuntado con respecto a esta proporción, que se situaba hace siete años en torno al 20%. Canarias es la comunidad con población más joven y con tan sólo un 8,5% de jubilados.





