«Si prosigue el proceso de caída de la natalidad y la inmigración se mantiene en las pautas actuales, la despoblación castellana y leonesa resultará inevitable», dice el estudio, que considera «una cuestión grave y seria» la «desertización del espacio que históricamente fue el corazón de España». Y es que atendiendo a los datos que recoge el estudio hay uno alarmante y que llama la atención. Los residentes españoles en Castilla y León en 1900 eran 2.297.621, población que en el 2000 era de 2.439.273. Es decir, excluida la población extranjera residente en la región, su crecimiento en cien años fue sólo del 6,96%, frente al 112,23% en que aumentó el número de los españoles, excluidos los extranjeros, según cuenta el autor en libro. Del estudio también se puede extraer que fue a mediados del siglo pasado cuando más personas habitaron la comunidad ya que en 1950 vivían en la región 2.839.428 castellanos y leoneses. A partir de entonces, comenzó un descenso progresivo hasta nuestros días marcado por la emigración a otras regiones, el envejecimiento de la población y el descenso de la natalidad.
Extensión y población
Como recoge Julio Alcaide, Castilla y León es la comunidad española más extensa, ocupando 94.223 kilómetros cuadrados, el 18,62% del total del territorio de España. Sin embargo, no existe una relación directa con tamaño de la región y número de habitantes, todo lo contrario. La población castellano y leonesa en el año 2000 sólo significaba el 6,21% del total de la población española. Este dato equivale a que su densidad de población fuera solamente el 32,6% de la densidad media española en el 2000. En el año 1900 ese dato era muy diferente, ya que dicha relación se elevaba al 66,5% de la densidad media de la población española.
En relación a la natalidad, el descenso registrado en Castilla y León es muy similar al que ha experimentado el resto del país. Así, como recoge el libro, el número de nacimientos en Castilla y León que en el quinquenio 1900-1905 representó el 19,33% de la población residente, descendió hasta el 3,55% en el 2000. El número de nacidos en España en igual periodo fue de 4,53%, una cifra ligeramente superior a la registrada en la comunidad autónoma.
Aunque la mortalidad ha tendido a decrecer, especialmente por la erradicación de la mortandad infantil y el alargamiento de la vida de la población mayor de 65 años, la realidad es que en el quinquenio 1995-2000 se acusó en Castilla y León una disminución del crecimiento vegetativo de la población, que se redujo en 37.140 personas en el quinquenio 1995-2000, frente al aumento de 40.236 en 1980-1985 y 145.110 en en 1960-1965.
Migración
Desde la vertiente migratoria, las salidas al extranjero de la población castellano y leonesa tuvo una clara referencia en los decenios 1900-1910 (3,10% de la población residente), 1950-1960 (3,06%), 1960-1970 (3,315) y 1990-2000 (1,74). Por otra parte, la llegada de extranjeros fue siempre poco significativa, con la excepción del decenio 1990-2000, que registró una inmigración extranjera neta de 31.666 personas, el 1,23% de la población residente en la región, inferior al 2,95% registrado en el conjunto español, tal y como recoge el libro de Alcaide.
Donde los movimientos migratorios castellanos y leoneses fueron intensos fue en las migraciones internas españolas, que siempre se saldaron con emigraciones netas a otras comunidades autónomas españolas. La década de los diez, de los cincuenta, de los sesenta y de los sesenta, Castilla y León perdió por este motivo más de 900.000 habitantes. La causa de esta huida está en la caída de la población ocupada en la agricultura. La tasa de actividad que había alcanzado el 60,65% de las personas en edad de trabajar en 1900, descendió hasta el 50,72% en 1980, para recuperarse algo en el año 2000, 52,15%.





