
Murray, que fue despedido el pasado mes de julio como coordinador técnico y de gestión de la Fundación Real Ingenio por no haber superado el periodo de prueba, según la explicación que le dio la concejala de Patrimonio Histórico, Claudia de Santos, revela que en los veinte años que lleva afincado en Segovia, sólo ha tenido tres contratos con el Ayuntamiento -uno para el proyecto Euromint y otros dos de cuatro meses cada uno- y uno con la Fundación Real Ingenio de un año de duración.
Al frente del proyecto Euromint, que, según Murray, le reportó a la ciudad más de 350.000 euros, el experto cobró aproximadamente 33.000 euros durante los tres años que duró la iniciativa, lo que equivale a poco más de 900 euros al mes.
En los dos contratos puntuales que mantuvo con el Ayuntamiento, Murray cobró en torno a 2.000 euros durante ocho meses; y en el primer contrato con la Fundación Real Ingenio, el numismático percibió unos 1.700 euros al mes durante un año.
«En el último trabajo que tuve como 'telefonista' -del que fui despedido en julio- llevé a casa poco más de 1.000 euros mensuales durante los tres meses», tiempo que duró la relación. «Aunque desde hace cuatro años la Fundación siempre me ha pagado los gastos que tenía que adelantar de mi propio bolsillo -continúa Murray- para cobrar los últimos he tenido que esperar más de un año». Todo ello sin contar que ha tenido que solicitar reiteradamente los pagos en cada reunión del patronato que se celebraba. «Supongo que esto se hacía a propósito con el fin de desanimarme, porque el pago siempre fue aprobado por el patronato en el momento de entrega de la hoja de gastos, y consta que siempre hubo dinero suficiente en la cuenta de la Fundación para cubrir gastos Pero el que firmaba el talón era Pedro Arahuetes».
«Me mandó un policía»
El alcalde ha manifestado recientemente que siente un gran aprecio personal por Murray, que es un «gran profesional», pero apenas ha hablado con él en los cuatro años que lleva como regidor, según el numismático: «En este tiempo sólo ha querido hablar conmigo sobre la Ceca en una sola ocasión: hace tres años y para asegurarme que no se iba a ejecutar ninguna obra para resolver el problema del colector. Incluso cuando le pedí una entrevista después de que me comunicaran el despido, me la rechazó y mandó un policía a la oficina de la Fundación para vigilar que yo firmara el escrito de no haber superado el periodo de prueba. Vaya aprecio», apunta.








