
Pero además, por si fuera poco premio que te dejen meter la nariz en el evento, y dejando de lado la invitación a trasegar algún cochinillo, participar en el Hay conlleva que se te asigna farola. Y esto es nuevo.
Colgarse de la farola, guardarla o hacerla no siempre ha sido actividad socialmente bien vista por el vecindario. Pero como pueden imaginarse, tan pronto lo supe corrí a ver la mía y hacerme la oportuna foto.
Estoy en San Juan de los Caballeros, no es mal sitio para 'hacer la farola'. Discretito pero con encanto. Es un sitio emblemático. A unos metros de la farola en cuestión solía campar el Patricio, referente de los 'clochards' segovianos de todos los tiempos, con sus tetra-bricks de Don Simón y aquellas dedicatorias que improvisaba al paso de los conocidos. Naturalmente, la farola es a compartir. En la que hablo atendemos cuatro.
Un cineasta iraní, una inglesa experta en Balenciaga y un joven talento de las letras cubanas. Es de suponer que entre los cuatro, siendo de tan diversas procedencias, dominamos un amplio catálogo de posturas, de donde el negocio pintaba bien para levantarnos unos clientes, que buena falta nos hace (a mí al menos).
Digo que pintaba pues, a la hora de la verdad, y bien que yo no puedo hablar muy alto pues de todos los 128 soy el más novato, la organización nos ha hecho la Pascua. Y es que en la farola de al lado han juntado, codo con codo, a Javier Marías, Almudena Grandes y el Mafassoli. Uno, en su ingenuidad, pensaba que a los consagrados les iban a dar las farolas de la Cueva de la Zorra (de gran solera), o al menos las del centro, con clientes de más posibles, dejando polígonos y descampados para que la bisoñada bregue con el cliente de batalla (despedidas de soltero, camioneros, jubilados, etc...). Pues ya ven que no, y ahora sí que me siento como la gorda de Gran Hermano disputándole el novio a una top model. Mala cosa. Habrá que entenderse con el iraní, la inglesa y el otro, a ver si tirando precios y asumiendo una política agresiva nos comemos algo. Novelista novato busca lectores. Rasurado. Visa sí. 24 horas.
La suerte que tenemos es que la ciudad estará, para esos días, de bote en bote. A la fauna intelectual hay que sumar cosa de 600 técnicos en energía nuclear llegados a un congreso atómico. Llenazo histórico. Tanto, que se habla que dormir en hotel para esos días ya no baja de los 400 euros. Así Segovia, mal tiene que darse la cosa para...
Un programa de lo más completo. Lástima del mapa. Ya me quejaba yo el pasado año que el folleto del Hay marcaba calles inventadas. Que si Fernández Ladra (por Ladreda) o Plaza Guavara (por Guevara) o la inexplicable plaza de Cirico González (donde la de Cirilo Rodríguez). Pues nada, a la segunda tampoco. En casa del 'errero' 'cuchiyo' de palo.










