«Es el signo de mi vida -añade- he hecho dos películas como director en solitario, que surgen de mi imaginación más profunda, extensiones de mi escritura pero con un enfoque a pequeña escala, que debían ser contadas visualmente». «Al escribir una novela siento que vivo en tres dimensiones implicado totalmente en lo que quiero contar -explica-. En cambio, con un guión es como encerrarse en un rectángulo, donde todo está cortado en trocitos, pues los diálogos los percibo como instrucciones, ya que en mis novelas no hay apenas diálogos».
«Vivo y trabajo sólo con las partes más profundas de mí mismo. Sí, es cierto que salgo a la calle y me reconocen; pero eso no cambia la parte más íntima de mí», concluye.








