LOS QUE GANAN
Los distribuidores de algunos sectores como el textil, que compran camisetas o vaqueros chinos o indios baratos para venderlos más caros bajo sus propias marcas en Europa.
Los consumidores de la zona euro, que pueden pagarse vacaciones lejanas, comprar productos tecnológicos (televisiones de pantalla plana, cámaras digitales) o hacerse con un nuevo guardarropa por no mucho dinero.
Los grandes grupos de la zona euro , que pueden comprar a sus competidores en el extranjero con más facilidad y aumentar su crecimiento externo.
Las industrias de la zona euro con una fuerte utilización de energía. Las industrias del transporte, incluida la automovilística, se benefician también de un euro fuerte, que atempera un poco el alza de los precios del petróleo, cotizado en dólares, y por lo tanto de la gasolina.
Los exportadores chinos y japoneses, que adquieren ventaja con un tipo de cambio que les es favorable y les hace muy competitivos a la hora de penetrar en los mercados europeos.
LOS QUE PIERDEN
Las empresas exportadoras europeas (sobre todo las pequeñas y medianas empresas industriales que no tienen los medios de protegerse de las fuertes variaciones del tipo de cambio). Sus productos se encarecen frente a los de la 'zona dólar' o a los vendidos en monedas asiáticas 'débiles', como el yen japonés y el yuan chino, o los de países donde las monedas siguen la evolución del dólar.
Los industriales de los sectores fuertemente exportadores como el lujo, la aeronáutica (Airbus), el turismo, el sector automovilístico, la defensa y la química, particularmente afectadas. «Cada vez que el euro se aprecia 10 céntimos, nuestra cuenta de explotación se degrada 1.000 millones de euros. Desde la creación de EADS, el dólar perdió 40 céntimos, y ha tenido un impacto sobre nuestras cuentas de 4.000 millones de euros», declaró el copresidente del grupo, Louis Gallois, en una entrevista que será publicada en la revista francesa Challenges.
Los empleados de las empresas exportadoras, que ven sus puestos de trabajo amenazados por la tentación del traslado de las fábricas fuera de la zona euro (deslocalización) para mantener costes más bajos y seguir siendo competitivos en el mercado mundial.





