«El Papa está de vacaciones» fue la reiterada e inflexible respuesta oficial, según el diario italiano. El fiasco de Rice ilustra, más allá de las intenciones del Vaticano, «las divergencias entre la Santa Sede con Estados Unidos por las políticas de Bush en Oriente Próximo, Irán e Irak», defiende el rotativo.
El 'Corriere', no obstante, también recuerda que el Papa trata de evitar entrevistarse con dirigentes políticos en agosto «salvo excepciones». La única audiencia concedida ese mes por Benedicto XVI fue con el director de Radio Maryja, una emisora de radio polaca de signo ultracatólico y acusada con frecuencia de antisemitismo.
Rice sólo logró hablar de la situación en Oriente Próximo, y en especial del Líbano, con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Bertone, en una conversación telefónica cuando el cardenal se encontraba en Estados Unidos para una reunión.





