
Ambos doctores son miembros de la asociación española de médicos de equipos de fútbol, AEMEF, que hace casi una semana constituyó la Comisión Médica de la LFP. Además, en este órgano consultivo está presente, en calidad de experto traumatólogo, el ex jefe del servicio médico del Real Valladolid, Fernando Baró.
Tanto López como Ramos no se han limitado a participar de manera pasiva en la asociación. Los blanquivioletas se han erigido como promotores de dos medidas novedosas y que van a cambiar el panorama de la medicina deportiva en el fútbol español.
El primero en alzar la voz fue Rafael Ramos. Cuando la LFP acordó dotar a los clubes de un maletín de soporte básico que incluía un desfibrilador para poder tratar posibles casos de paradas cardiacas, el jefe del servicio médico propuso que ese maletín fuera más complejo. «El desfibrilador es algo que se usa en muy pocas ocasiones. Yo pensé que era necesario tener en los estadios elementos como tubos de Guedel», comenta. Tres meses después todos los clubes tienen en su posesión una maleta naranja valorada en más de 3.800 euros.
Si está intervención tuvo un efecto casi inmediato, no lo fue menos una de las propuestas lanzadas por el ex delantero blanquivioleta Alberto López. El ahora doctor ha sido uno de los propulsores de la Comisión. Pero no sólo eso. Ha conseguido que uno de los primeros temas que el organismo trate sea el de unificar los criterios para hacer los reconocimientos médicos. Aunque el sanitario quiere que su voz quede en el anonimato, su superior se encarga de ensalzarlo. «El tema ha salido de Alberto. Ha sido uno de los grandes defensores de los controles estándar».
Crear un protocolo
Hasta ahora, las pruebas médicas a los jugadores se realizan a través de asociaciones de prevención médica. Algo que según Rafael Ramos es «ilógico». Para él, debería existir un reconocimiento básico que siga un patrón creado por los clubes deportivos, que son los que están más especializados en el tema.
El Real Valladolid es uno de los equipos de Primera División que somete a sus jugadores a los controles más exhaustivos. Prueba de ello es que todos los chicos de José Luis Mendilibar, antes de empezar la pretemporada, se han realizado radiografías dentales ya que tal y como comenta el jefe médico «muchos de los problemas musculares tienen su origen en la boca».
Además, los médicos del Real Valladolid se marcan como objetivo la creación de una tarjeta médica. «Nos permitiría tener un conocimiento de los datos personales de cada jugador», afirma Ramos aunque asume que es algo complicado debido al secreto profesional.
A pesar de que Fernando Baró asegure que el nivel de la medicina del fútbol en España es «puntero a nivel internacional», Rafael Ramos advierte de que aún faltan algunas cosas por mejorar. Sobre todas ellas destaca que es vital potenciar un mayor asociacionismo entre clubes. «Es necesario tener más información sobre el trabajo que se realiza en otros equipos».
Precisamente Alberto López afirma que las labores de todo doctor de un equipo son dos: por un lado garantizar la integridad de los jugadores y por otro evitar que se den casos de dopaje. Rafael Ramos tampoco olvida este asunto y asegura que sería muy interesante saber «a qué estamos jugando todos los que vivimos del fútbol».
Muchas propuestas se le plantean a la recién estrenada Comisión. Lo más importante es que en ella, el Real Valladolid, a través de sus médicos, se ha erigido como una de las cabezas pensantes. No sólo el equipo es de Primera, también los médicos blanquivioletas están en la élite del fútbol nacional. Eso sí, al más puro estilo Mendilibar, con humildad. «Tenemos toda la participación que podemos. Trabajamos para el beneficio del equipo y para el del fútbol en general», concluye Rafael Ramos.







