La Audiencia de Valladolid dará a conocer mañana la sentencia relativa al sumario de drogas celebrado contra cinco miembros del denominado 'Clan de los Monchines' y otros siete procesados más por su supuesta pertenencia a una red de narcotráfico organizada y para quienes las acusaciones pública y particular solicitan penas que en su conjunto se elevan a 168 y 195 años de cárcel, respectivamente, por este mismo orden, el pago de multas por valor global de 2.472.000 y 2.868.274 euros.
Más de dos meses después de que quedara visto para sentencia el que se ha convertido en el juicio más largo en la historia judicial vallisoletana, que se inició el día 1 de febrero y concluyó el pasado día 25 de abril, periodo en el que llegaron a celebrarse hasta 34 sesiones, el esperado fallo de la Sala vallisoletana será notificado mañana martes por parte del presidente de la misma y ponente, Feliciano Trebolle, según informaro fuentes jurídicas.
El futuro de los imputados depende pues de la resolución de la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia vallisoletana. La representante del Ministerio Fiscal solicitó la pena más dura, 20 años y tres meses de cárcel, para el presunto cabecilla de la banda, Miguel Romero Larralde ('Monchín'), así como condenas de 13 años y medio para el resto de los once procesados por delito continuado contra la salud pública.
Por su parte, la acusación popular, ejercida por la Coordinadora Contra el Narcotráfico de Pajarillos, pidió 20 años y tres meses para los cinco miembros del 'Clan de los Monchines', es decir, su presunto cabecilla, Miguel ('Monchín'); sus hermanos Salvador ('Negro') y María Concepción ('Maruja'); el marido de ésta, Vicente Ramírez Jiménez ('Jalero'), así como la esposa del primero, mientras para los otros siete imputados interesó condenas de 13 años y medio.
Por contra, los letrados de la defensa coincidieron al solicitar para todos los procesados una sentencia absolutoria, ya que consideran nulas las escuchas telefónicas practicadas y entienden que no hay pruebas de su culpabilidad.
En su mayoría, los imputados alegaron dedicarse a la venta de vehículos de ocasión y, por su puesto, negaron cualquier vinculación con el mundo del narcotráfico, pese a que durante la vista los cinco miembros de los 'Monchines' encausados conocieran que el Constitucional decidía no admitir los recursos que éstos y otros siete familiares más presentaron contra la sentencia de la Audiencia de Valladolid que en 2003 les impuso penas a cada uno de ellos de tres años, tres meses y un día por blanqueo de dinero procedente de la venta de drogas.
Pieza clave de la investigación
En el presente caso cuya sentencia será dada a conocer mañana martes, las escuchas telefónicas fueron cruciales para la operación policial y para conocer que el 19 de enero de 2000 se iba a producir una importante operación de compra venta de droga con un grupo de presuntos traficantes de Zaragoza.
Así, ese día uno de los procesados, Francisco Gabarri Dual ('Rebusca'), se presentó con su automóvil en el Paseo del Cementerio, ante el Tanatorio El Salvador de Valladolid. También se dieron cita en dicho escenario los zaragozanos Eduardo Giménez Giménez ('Maradona') y su esposa Asunción Giménez Hernández, que lo hicieron en su propio vehículo, así como el también maño Miguel Gabarre Martínez, que también acudió en su coche. Todos ellos fueron detenidos.
Entre las ropas de la mujer de 'Maradona' se hallaron 4 millones de las antiguas pesetas, además de una cartera con otras 93.000 pesetas, si bien a ninguno de ellos se les intervino droga alguna.
En un registro realizado en el domicilio de 'Rebusca', bajo el colchón, los agentes encontraron 993,30 gramos de heroína y 2.382,90 de cocaína, sustancias que en el mercado y vendidas al 'menudeo' habrían alcanzado un valor de 500.000 euros (34 millones de pesetas).
A todas esas detenciones seguirían las del resto, en concreto las de una vecina de Tudela de Duero (Valladolid) y amiga de 'Monchín', Rosario Sánchez López, junto con la de los cinco miembros del 'Clan de los Monchines' citados, así como de los hermanos madrileños Joaquín ('Joaqui') y Angel ('Gele') Echeverría Echeverría, quienes regentaban en Madrid un concesionario de coches como tapadera, cuando en realidad, según sostienen las acusaciones, eran los principales suministradores de droga de los anteriores a través de la capital de España.