Jueves, 15 de febrero de 2007
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Publicado: 17:33

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La Fiscalía pide 720 euros de multa a dos miembros de la Coordinadora de Pajarillos por alterar el orden público
Ocampo , al igual que el otro imputado, negó los hechos y calificó las acusaciones policiales de "despropósito" y de "auténtica falsedad"
La Fiscalía pide 720 euros de multa a dos miembros de la Coordinadora de Pajarillos por alterar el orden público
Un momento del jucio celebrado contra Luis Ocampo y José Antonio Rodrigo García./ MIGUEL ÁNGEL SANTOS
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El Ministerio Fiscal solicitó hoy una multa de 720 euros para Luis Ocampo y José Antonio Rodrigo García, ambos integrantes de la Coordinadora Contra el Narcotráfico de Pajarillos, como autores de una falta de alteración del orden público cometida el día 14 de marzo de 2006 cuando, según sostiene la Policía Nacional, en el transcurso de una de las habituales manifestaciones de lucha contra el tráfico de drogas se dirigieron con frases ofensivas a los agentes que integraban el operativo de seguridad.
El juicio se prolongó durante hora y media en el Juzgado de Instrucción número 3 de la capital, donde tres funcionarios del Cuerpo que se encontraban el día de autos en el barrio ratificaron la denuncia presentada esa misma noche en la Comisaría de Delicias y en la que, además de referir el carácter cada vez más agresivo que estaba adquiriendo dicha movilización vecinal, identificaron a José Antonio Rodrigo y a Luis Ocampo como los que protagonizaron los incidentes más significativos, el primero de ellos al inició de la manifestación y el segundo a la conclusión de la misma.
Así, en declaraciones recogidas por Europa Press, los agentes coincidieron al señalar que sobre las 20 horas, y cuando la manifestación acababa de dar comienzo, tuvieron que intervenir en el cruce del Paseo del Cauce y la Calle La Salud para evitar que los manifestantes agredieran a un toxicómano que en ese momento se estaba inyectando droga bajo un puente, junto al río.
"Había dos yonkis y tuve que pedirles que se marcharan porque por allí estaba previsto que transcurriera la manifestación, pero uno de ellos, que tenía aún la goma alrededor del brazo y andaba un poco cojo, no tuvo tiempo de salir", recordó uno de los policías, quien, al igual que sus otros dos compañeros, acusó a José Antonio Rodrigo, quien portaba un trombón, de ser quien arengó al resto de manifestantes para que se echaran encima del toxicómano tras advertir de su presencia y de que éste acababa de proveerse de droga en un piso de enfrente.
Los tres testigos policiales acusaron también al imputado de dirigirse a ellos con expresiones del tipo "vergüenza me daría llevar ese uniforme", "mentirosos", "sinvergüenzas" y "lleváis el uniforme para pasear", si bien coincidieron al señalar que el momento de mayor agresividad verbal lo protagonizó, ya en las postrimerías del acto, el otro acusado, Luis Ocampo , del que aseguraron que, megáfono en mano y ante los allí concentrados esa noche en la calle Pavo Real, comenzó a leer un comunicado en el que hizo referencia al archivo de la denuncia que el colectivo vecinal presentó contra la policía por agresiones sufridas durante otra manifestación en 2005.
El responsable del operativo de vigilancia declaró haber dado orden a un agente para que copiara en un cuaderno lo que Ocampo iba diciendo, entre otras cosas frases en las que el acusado se lamentaba de que en aquella manifestación los dos agentes lesionados no hubiera sufrido heridas de mayor relevancia. "Me cago en la madre que los parió, fue poco lo que les pasó a estos cobardes hijos de puta que vinieron a hostiarnos y lo consiguieron", fueron algunas de las frases que el 'escriba' policial ratificó que Ocampo profirió aquella noche, "y algunas otras más" que--apostilló--no le dio tiempo a anotar literalmente.
"No es mi estilo"
Por su parte, el acusado aludido reconoció únicamente haber dado lectura al auto de archivo de la denuncia presentada por el colectivo contra la policía y, notablemente indignado, rechazó con rotundidad las expresiones a él atribuidas y que calificó de "despropósito" y de "auténtica falsedad. Esas frases no tienen que ver ni con mi estilo ni con mi educación ni con el lenguaje que uso".
Ocampo , a quien la juez interrumpió en más de una ocasión bajo la advertencia de que "esto es un juicio y no un mitin", negó igualmente haberse lamentado de que las lesiones de los dos agentes heridos en 2005 fueran de escasa relevancia, sobre todo porque, tal y como recordó, en su condición de médico tiene por pacientes a policías nacionales y guardias civiles y tal afirmación va en contra de su "deontología profesional".
El otro acusado, José Antonio Rodrigo, negó también haberse dirigido de forma ofensiva contra los policías y precisó que únicamente, tras detectar la presencia de dos toxicómanos pinchándose, se limitó a indicar que ello era la prueba evidente de que se seguía vendiendo droga en el barrio, frente a las declaraciones que días antes habían salido en prensa y en las que el subdelegado del Gobierno afirmaba que se había erradicado el narcotráfico en Pajarillos.
"Son carne de nuestra carne"
El imputado también rechazó haber arengado al resto de manifestantes para que se abalanzaran sobre el yonki, "precisamente porque muchos de los integrantes de la coordinadora tienen la desgracia de tener algún hijo drogadicto y, por ello, son carne de nuestra carne", sentenció.
Las versiones exculpatorias de los dos acusados fueron ratificadas por tres miembros del colectivo vecinal, entre ellos su presidenta, Aurelia Fernández, quienes fueron llamados a declarar por la letrada de la defensa, Doris Benegas, quien da la casualidad de que es la compañera sentimental de Ocampo .
En su alegato final, la letrada pidió una sentencia absolutoria basada, primordialmente, en la falsedad de las afirmaciones realizadas por los tres testigos policiales y denunció que incluso el atestado que dio lugar al presente proceso denota una "animadversión" evidente hacia los acusados, de quienes no dudó al afirmar que "son los únicos que han sido agredidos en su honor".
Durante el juicio, más de un centenar de vecinos de Pajarillos se congregó en los pasillos del Edificio de los Juzgados en apoyo de los dos acusados. Como dato anecdótico, la letrada defensora llegó a pedir que constaran por escrito hasta media docena de protestas al impedirle la juez una serie de preguntas por considerarlas ajenas al fondo del asunto.
Una de las protestas estuvo motivada por la decisión de la juez, más tarde ratificada por la Audiencia Provincial, de no llamar como testigo al subdelegado del Gobierno en Valladolid, Cecilio Vadillo, contrariamente a lo pretendido por la abogada defensora.

 
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