Martes, 24 de octubre de 2006
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Publicado: 13:58

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Se entrega uno de los presuntos implicados en el tiroteo de La Rosaleda y el otro sigue libre
El segundo fue juzgado hoy en la Audiencia de Valladolid por narcotráfico y luego se marchó sin que la policía se lo impidiera
Se entrega uno de los presuntos implicados en el tiroteo de La Rosaleda y el otro sigue libre
Puerta de La Rosaleda
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El joven de etnia gitana Alfredo M.L, quien estaba siendo buscado por su supuesta implicación en el tiroteo registrado la madrugada del pasado sábado en la discoteca la Rosaleda de Valladolid, donde dos porteros del establecimiento resultaron heridos, continúa libre pese a que durante la mañana de hoy se personó en la Audiencia Provincial para compartir banquillo junto a su primo, José R.L, y responder por un delito de tráfico de drogas. El otro supuesto implicado en la reyerta, de nacionalidad colombiana, se entregó hoy en el juzgado.
En el caso de Alfredo M.L, quien acudió al Palacio de Justicia con una camiseta del Real Madrid, apenas permaneció unos minutos en el banquillo junto a su primo ya que la vista no llegó a celebrarse pues ambos se conformaron con una pena de 3 años de cárcel y el pago de multas por valor de 8.255 euros, frente a los 7 años y multas de 15.000 euros que inicialmente pedía el Ministerio Fiscal, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.
Nada más concluir el juicio, y a pesar de que distintos policías se hallaban en los pasillos para testificar en el juicio y otros más se encontraban en el exterior, Alfredo M.L abandonó tranquilamente el edificio de la Audiencia Provincial y luego, a la carrera, se subió a un furgón donde ya le esperaba algún familiar o amigo y desapareció del lugar.
Incomprensiblemente, la Policía Nacional de Valladolid no hizo nada por detener al joven, que desde la madrugada del sábado había sido perfectamente identificado como uno de los implicados en el tiroteo de la Rosaleda y estaba siendo buscado. De hecho, su propio abogado defensor en el juicio por drogas, Julio Fernández Segura, se mostró sorprendido por lo ocurrido ya que, según apuntó, tanto él como su patrocinado esperaban que la detención se produjera inmediatamente a la conclusión de la vista.
Quien sí se entregó voluntariamente en el Juzgado de Instrucción número 6 fue el otro presunto implicado en la reyerta de La Rosaleda, un joven de nacionalidad colombiana, con el fin de explicar cómo él y Alfredo M.L. se enfrentaron el pasado fin de semana con dos porteros de la discoteca, Andrius K, de 25 años, y Manuel Javier F.M, de 33. El primero, dado ya de alta, recibió un tiro en el muslo derecho y el segundo, que permanece ingresado en planta, otro disparo en la región inguinal.
Al parecer, el tiroteo se produjo cuando los dos autores del mismo y la joven que les acompañaba consideraron una discriminación el hecho de que los porteros les cobraran a cada uno 25 euros por permitirles la entrada a la discoteca. Las discrepancias se saldaron minutos después cuando uno de los dos implicados sacó un revólver y efectuó un total de cuatro disparos, dos de los cuales alcanzaron a los dos porteros.
Operación Blancanieves
Respecto de las condenas de 3 años y multas de 8.255 euros por tráfico de drogas impuestas hoy a Alfredo M.L. y su primo José R.L, la misma se produce como consecuencia de la denominada 'Operación Blancanieves' en la que ambos y la novia del primero, la colombiana Yorlid M.M. fueron detenidos en marzo de 2004 con importantes cantidades de droga. La joven, sin embargo, no ha sido juzgada puesto que se fugó a su país aprovechando un permiso.
Un cuarto implicado, José María M.L. (alias 'El Gato'), logró darse a la fuga el día de los hechos en un todo terreno tras estar a punto de atropellar a varios agentes. Sin embargo, sería detenido tiempo después y juzgado el pasado día 24 de febrero por la Audiencia de Valladolid, que le condenó a una pena de 4 años de prisión por delitos contra la salud pública y atentado, frente a los 9 años que pedía el Ministerio Fiscal.
La 'Operación Blancanieves', como así se la denominó en términos policiales, se desarrolló el 27 de marzo de 2004 como consecuencia del seguimiento que se venía efectuando sobre los primos José R.L. y Alfredo M.L. y la novia de éste, Yorlid M.M, tras tener sospechas de que los tres se venían dedicando a la venta de drogas que guardaban en la casa de la mujer, en la calle Esperanto, y que distribuían directamente o bien a través de terceros.
Así, gracias a una serie de escuchas telefónicas, la policía pudo conocer que en la tarde del 27 de marzo de ese año iba a tener lugar una operación de compra-venta y se decidió realizar un seguimiento al vehículo Hyundai que ocupaban los dos primos y que fue estacionado bajo un puente de la autovía en el polígono industrial 'El Berrocal', donde fue localizado también un todo terreno Mitsubishi ocupado, presuntamente, por el 'Gato'.
Disparos a los neumáticos
Tras ser sorprendidos, el conductor del todo terreno logró darse a la fuga pero antes trató de arrollar a los policías, quienes llegaron a utilizar su arma reglamentaria para defenderse y disparar a los neumáticos del vehículo. El todo terreno llegó a embestir a uno de los agentes, si bien éste no sufrió daño alguno y sólo se le rompió el fleje que sujeta el equipo trasmisor.
En el mismo escenario se consiguió detener tan sólo a Alfredo M.L, persona que junto con José R.L. iba a comprar la droga al conductor del vehículo fugado. En el momento de la detención se intervinieron a Alfredo M.L. unos 3.000 euros.
La detención de José R.L, junto con la compañera sentimental de Alfredo, se efectuó más tarde en las inmediaciones de su domicilio, en la calle Esperanto.
Con la correspondiente autorización judicial, se procedió al registro de dicho inmueble y en su interior se ocuparon más de 180 gramos de droga en roca (124 de heroína y el resto de cocaína), una prensa de 20 toneladas, 12 mascarillas protectoras buconasal para evitar inhalaciones tóxicas, un molinillo eléctrico para producir mezclas, una balanza de precisión, tres metros de plástico para atar las bolsas de droga, cinco teléfonos móviles, dos bloc de notas sobre la contabilidad del negocio y unos 380 euros.
Por su parte, el fugado en el todo terreno, que fue hallado más tarde abandonado con restos de cocaína en las alfombrillas y 2.995 euros desperdigados en el interior, permaneció en paradero desconocido hasta que el 16 de noviembre de 2005 fue sorprendido accidentalmente en la Avenida de Palencia de Valladolid y detenido en la Plaza Doctor Jiménez Díaz, tras una larga persecución a pie por las calles Quebrada, San Pedro y Portillo del Prado.
En su día la policía mantuvo que la técnica de este grupo consistía en comprar droga de gran pureza, mezclarla con otros productos, empaquetarla y prensarla debidamente, dando la apariencia de que procedía directamente de los países de origen, con lo que se aumentaba de este modo el precio en el mercado.

 
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